Costa Rica: nuevo informe denuncia sistema de explotación laboral en fincas de café, en particular con respecto a recolectores indígenas Ngöbe Buglé
Nicolas Boeglin, Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR). Contacto: nboeglin(a)gmail.com
Introducción
Un reciente informe realizado por la organización Coffee Watch y titulado "Detrás del ´Pura vida´ de Costa Rica: la amarga experiencia de los y las migrantes indígenas que cosechan el café" detalla en más de 50 páginas, el sistema de explotación laboral al que están sometidos muchos de los recolectores de café indígenas en Costa Rica (véase texto completo del informe). Se recomienda su lectura completa y en particular las recomendaciones y las conclusiones del mismo (páginas 46-49). Una de las pocas notas de la prensa sobre este revelador informe se encuentra en este enlace del Semanario Universidad. Al parecer para los demás medios de prensa costarricenses, el tema no amerita mayor cobertura periodística.
La importancia numérica de la migración desde Panamá hacia Costa Rica para la cosecha del café es conocida desde muchos años. En este informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) relacionado a la región de Tarrazú, se indica que (página 27):
"Es importante señalar que la movilidad de esta población sigue el ritmo de la maduración del café: inicia en Coto Brus entre agosto y noviembre, se traslada hacia Tarrazú y el Valle Central de noviembre a febrero, y finalizada la cosecha, las familias regresan a Panamá (Kordick Rothe, 2021). Se calcula que cada año alrededor de quince mil personas Ngäbe-Buglé cruzan la frontera para trabajar en cafetales costarricenses, constituyendo el grupo con mayores índices de migración temporal hacia fincas agrícolas en el país (INDER, 2025). En este proceso influyen diversos factores que impulsan la salida de las personas hacia Costa Rica como la pobreza, la falta de oportunidades de empleo y la inseguridad. Una característica particular de esta migración es que, a diferencia de la nicaragüense, suele realizarse con el núcleo familiar completo (Olguín, citado en OIM, 2023)"
Un señalamiento que se añade a muchos más
En julio del 2026, se informó de un manifiesto colectivo de más de 500 organizaciones y personas exigiendo que cese este sistema de explotación que afecta la vida de los recolectores indígenas y de sus familias (véanse esta nota del Semanario Universidad esta nota publicada en SurcosDigital y este artículo publicado en el Tico Times).
En una reciente entrevista realizada el 13 de agosto del 2026 por el programa Interferencia de la radio universitaria (véase enlace), la directora de Coffee Watch denunció amenazas recibidas por parte de los investigadores de su organización, que fueron impedidos de continuar su labor en razón de las intimidaciones recibidas.
En un artículo publicado el pasado 19 de agosto, se informó de la muerte de 37 niños indígenas en la región cafetalera de Los Santos registrada por las autoridades judiciales costarricenses (véase artículo).
La situación de extrema vulnerabilidad de las familias indígenas que vienen cada año desde Panamá para la época de la cosecha del café en Costa Rica y el sistema de explotación laboral que impera en algunas fincas constituyen un persistente lunar en Costa Rica.
Han sido diversas las iniciativas, en particular desde el sector universitario, para intentar mejorar esta situación. A esta iniciativa de la Escuela de Comunicación de la UCR referenciada en el año 2008 (véase enlace), han surgido muchas otras, sin lograr del todo impactar realmente al sector cafetalero como tal. Hace unos años, una tesis de la Facultad de Arquitectura de la UCR propusó al gremio caficultor un modelo de construcción de albergues que asegurasen a estas poblaciones indígenas un espacio más acorde con su cultura y su cosmovisión durante los meses en los que recogen café en Costa Rica: véase enlace del mismo portal UCR del 2021 titulado "Innovador asentamiento mejoraría las condiciones laborales de la población Ngäbe en la caficultura. La propuesta se presentó como un trabajo final de graduación para optar por el grado de Licenciatura en Arquitectura".
Un Estado costarricense inoperante en el campo
No está demás señalar la escasa y casi nula capacidad de fiscalización del Estado costarricense en materia laboral en alguna zonas alejadas de la capital costarricense y sus alrededores. Esta tesis de grado presentada en el 2024 en la Facultad de Derecho de la UCR (véase enlace) fue objeto de un artículo (véase enlace) publicado en el portal de la UCR que interpela a las autoridades y a la sociedad costarricense como tal, al titularse "Hasta 84 horas de trabajo semanal en bananera de Limón. Condiciones sociales legitiman prácticas laborales ilegales en bananera de Valle la Estrella".
Adicionalmente al tema de las familias de recolectores de café indígenas Ngöbe Buglé, el caminar por el centro de la capital costarricense y ver la cantidad de personas indígenas en situación de mendicidad (usualmente acompañadas de menores de edad), recuerda que otro grave problema señalado en el 2007 en este artículo de la prensa panameña pareciera en estado de "desatención persistente" por parte de las autoridades costarricenses.
No está de más remitir a nuestros estimables lectores al informe presentado en el 2022 a raíz de su visita a Costa Rica por el Relator Especial sobre Derechos de los Pueblos Indígenas en Naciones Unidas: sus recomendaciones, algunas de carácter urgente, que tuvimos la oportunidad de analizar en su momento (véase nuestra nota) esperan desde entonces ser implementadas por el aparato estatal costarricense.
A modo de conclusión
Este nuevo informe de una organización como Coffee Watch debería servir de base para encontrar soluciones con el sector cafetalero costarricense, con las cooperativas de café, en aras de sancionar las fincas que se prestan para el sistema de explotación laboral que denuncia.
El no hacer mayor cosa no puede sino contribuir a dañar la imagen de Costa Rica en el mundo del café, y de paso afectar la imagen de todo el sector cafetalero como tal: un sector en el que posiblemente existen cooperativas y fincas que sí logran albergar a estas poblaciones indígenas en condiciones dignas y respetan la legislación laboral.
Al ser la tendencia del mercado mundial la de una mayor trazabilidad y sostenibilidad y la de un mayor respeto a los derechos laborales de los trabajadores en el campo, cual sea el producto exportado, resulta innecesario señalar que este informe de Coffee Watch constituye una seria advertencia que bien podría empezar a interesar a las asociaciones de consumidores en algunas otras latitudes en las que se sigue apreciando una taza conteniendo café costarricense.
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