El Mundial de Fútbol del 2026: ¿el Mundial de la vergüenza?
Cada cuatro años, el mundo pareciera suspenderse a la suerte de 22 jugadores persiguiendo una bola en un terreno de juego durante las cuatro semanas que dura el campeonato mundial de fútbol, que organiza la FIFA.
A cada inicio de un Mundial, sea en Sudáfrica (2010), en Brasil (2014), en Rusia (2018), sea en Catar (2022), las críticas sobre las condiciones existentes en el Estado anfitrión no han faltado. No obstante, conforme avanza la competencia, estas críticas se van haciendo menos audibles conforme. Para el Mundila en Arabia Saudita del 2035, desde Naciones Unidas ya expertos han denunciado el sistema laboral imperatnte sobre el cual pretende llevar a cabo el Mundial 2024 Arabia Saudita (véase comunicado oficial de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas).
No obstante este Mundial del 2026 pareciera iniciar con algunas crítica muy fundadas acompañadas de un malestar tal entre los Estados anfitriones, que ningún Jefe de Estado se hizo presente en el partido inaugural del pasado 11 de junio en México. Algo que se puede considerar como inconcedible en la historia del fútbol y de los mundiales hasta que se materializara en el partido México contra Sudáfrica. Nótese que para los respectivos inicios de Canadá y de Estados Unidos, la misma ausencia del Estado anfitrión se verificó.
El malestar se ha ido instalando con la negativa de Estados Unidos de permitir la entrada al territorio norteamericano del profesional considerado como el mejor árbitro del continente africano (véase nota de la BBC), así como el régimen discriminatorio sufrido por la selección de Irán, prohibida de permanecer más que unas horas antes y después de sus partidos en territorio norteamericano (véase nota de Al Jazeera): claramente se trata de una intento de humillar a Irán, y de someter a su equipo nacional a un trato injusto que falsea la competencia, al deber la FIFA garantizarle a cada equipo nacional una competencia en igualdad de condiciones. Esta discriminación también la han sufrido otros equipos como Costa de Marfil, Irak, República Democrática del Congo, Uzbekistán, cuyos seguidores y periodistas deportivos no han podido viajar a Estados Unidos en razón de restricciones migratorias drásticas que aplica Estados Unidos de manera totalmente arbitraria contra algunos Estados.
Desde el mes de marzo del 206, la ONG Amnistía Internacional advirtió del serio desafío para los derechos humanos del Mundial de Fútbol 2026 a iniciar el 10 de junio del 2026 (véase comunicado oficial). En abril del 2026, fue la ONG norteamericana Human Right Watch (HRW) la que denunció que la FIFA retiraba su campaña en pro de la inclusión con ocasión de este Mundial 2026 (véase comunicado official de HRW y nota de prensa al respecto).
Tratándose de un valor tradicionalmente defendido por la FIFA como a inclusión y la lucha contra el racismo y la discriminación, así como contra la discriminación que sufre la población sexualmente diversa, se hubiese esperado un repudio generalizado a sorprendente decisión de la FIFA.
La competencia ha cumplido 15 días de iniciada, y se espera aún un pronunciamiento fuerte de los directivos de la FIFA contra estas prácticas discriminatorias que se basan en una ideología racista y surpremacista en Estados Unidos, y que atentan contra los valores mismas que esta entidad ha fomentado desde su creación en el mundo.
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